25 / 02 / 2021 | Destacado    

Hace pocos días les docentes universitaries hemos iniciado el ciclo lectivo 2021; lo que ha significado el retorno a las actividades virtuales tal cual finalizamos el ciclo lectivo 2020. Ante el mismo panorama incierto para el desarrollo de nuestra actividad docente es que consideramos  necesario y urgente, hacer un balance de nuestra experiencia en materia laboral en el año 2020, de cara al año académico que se avecina.

La situación generada por el COVID 19 y su consecuente ASPO nos situó a les docentes frente a una realidad laboral novedosa. La denominada modalidad de enseñanza virtual se nos presentó como  una manera  de enfrentar la imposibilidad de realizar los procesos presenciales de enseñanza-aprendizaje. Así, de un día para el otro, a lo largo y ancho del país, les docentes  nos encontramos ante un  proceso de virtualización forzosa de la actividad no planificado, que presentó formas y desarrollos desiguales, y que se caracterizó por el traslado a nuestros hogares del proceso educativo y una profundización de la precariedad en las condiciones de trabajo para todes les docentes  de las universidades nacionales. 

La falta de preparación pedagógica y didáctica para el formato virtual, el desconocimiento del uso de las herramientas TIC´s y las nuevas plataformas de trabajo, la escasez o el carácter vetusto de los equipos tecnológicos y los servidores de la Universidad, los problemas de conectividad, las dificultades de organización al interior de nuestras dinámicas familiares; las exigencias de les estudiantes que en muchos casos superan las cuestiones meramente académicas y la inexistencia de condiciones institucionales que acompañarán a les docentes en el tránsito de esta situación para poder cumplir lo más mínimo de la tarea se combinaron con exigencias  y demandas (en ocasiones desmedidas) por parte de las autoridades para sostener la función educativa universitaria a cualquier precio. Esto dio como resultado que les docentes sufrieran una ampliación de su jornada laboral a niveles insospechados, profundización de las desigualdades de género, condiciones penosas para el trabajo o, en ocasiones, procesos de desacople por parte de algunes docentes que no pudieron realizar tareas de ningún tipo; dejando también en evidencia las desigualdades entre las cátedras en la relación docente – estudiante y la precarización de las contrataciones a término y adscripciones que sostienen el sistema universitario en toda su extensión.

La inexistencia de políticas de acompañamiento por parte de las autoridades de las Universidades a sus docentes fue notoria; donde nuestra universidad no fue la excepción. Por otro lado, la resistencia de las organizaciones gremiales se mostró insuficiente y en muchos casos complaciente con las diferentes gestiones y directivas ministeriales. 

En su conjunto, durante 2020,  les docentes sufrimos una fuerte pauperización de nuestras condiciones laborales y salariales. Solamente el esfuerzo individual de les docentes explica cómo este proceso de virtualización forzosa no derivó mayormente en resultados desastrosos y sostuvo el ciclo lectivo de la mejor manera posible. Es importante remarcar esto último, porque actualmente asistimos a un discurso que tiende a normalizar la virtualidad sin preguntarse qué significa esto bajo las condiciones actuales. Bajo el eslogan de “la virtualidad llegó para quedarse” se naturaliza la continuidad de condiciones de trabajo precarias y se evade un debate más amplio, que nos debemos,  acerca del deterioro global de la función docente.

Consideramos que un proceso planificado, con acompañamiento y enmarcado en un proyecto institucional consensuado entre todos los actores involucrados puede encontrar en la virtualidad nuevas vías para mejorar la labor docente. Sin embargo, no parece ser esa la situación actual ni el panorama a corto o mediano plazo.

Ese sentido, nos preocupa que de no mediar una decisión política orientada a generar nuevas condiciones laborales, la tarea de les docentes en este 2021 se desarrollará en un marco similar al del año anterior. Lo primero que exigimos es que debe reconocerse la magnitud del problema y discutir qué mecanismos o caminos pueden explorarse para mejorar las condiciones de trabajo y de equipamiento para el desarrollo de la tarea. En este aspecto, nosreunimos con las autoridades de la UNMDP, con el objetivo de evaluar las condiciones actuales y exigir una política integral para que les docentes puedan desarrollar sus tareas en las mejores condiciones. Esta política es algo que demandamos el año pasado y que necesitamos se concrete a la brevedad.

Demandamos mejoras en el equipamiento y sostenimiento de condiciones de conectividad, capacitación pedagógica y en el uso de TIC´s en procesos de enseñanza virtual en el marco del Plan de Virtualizacion de la Educación Superior,  considerando aspectos que supongan el retorno a algunas actividades presenciales como mesas de examen, funciones en investigación y extensión reconociendo que debe garantizarse el derecho a trabajar de manera digna de acuerdo a los protocolos sanitarios  vigentes.

Siendo conscientes del sentimiento generalizado entre les compañeres trabajadores de la Educación Pública exigimos a CONADU gestione ante quien corresponde lo anteriormente solicitado. 

 Esperamos respuestas y les informaremos  avances y nuevas reuniones.

Mesa Ejecutiva

adum